Tremendo el tebeo (comic si eres moderno, novela gráfica si eres chic) que acabo de leer: el arte de volar.
Escrito por Antonio Altarriba y dibujado por Kim narra la vida de un españolito de esos de tantos que recorrieron nuestro siglo XX como quién recorre un vía crucis:
- Naciendo en la miseria del campo.
- Viviendo la esperanza de la República truncada por nuestra dura Guerra Civil.
- Siguiendo por la no menos dura huida y estancia en campos de concentración en Francia; más la Resistencia allí contra los nazis.
- Para pasar a ser un inmigrante sin arraigo en tierra extraña.
- Volviendo posteriormente a la España gris de los vencedores, asumiendo las claudicaciones que ello exigía.
- Para terminar completamente hastiado de sufrir en una residencia de ancianos donde la fachada de “democracia” y cuidado esconde la última opresión que sufre nuestro azaroso personaje durante su vida.
Un relato crudo, pero que mantiene la verosimilitud en todo momento y huye igual del sentimentalismo y de la moralina. Un puñetazo sin contemplaciones al estómago del lector que te deja en estado de trance preguntándote si la felicidad no será pequeños espejismos que duran segundos en el duro camino de la cuna a la sepultura.
La historia esta contada en primera persona y basada en la vida real del padre del guionista, de mismo nombre que el protagonista y cuyas personalidades y personas se confunden en una deliberada identificación que hace el relato, si cabe, más estremecedor.
En definitiva: una obra de arte completamente recomendable, pero no apta para estados de depresión.

Por el lado “político” me ha interesado mucho la militancia anarquista del protagonista durante la guerra, que lucha en la Centuria Francia, y donde se narran los archiconocidos choques entre ácratas y comunistas; y aún más cuando cuenta como la CNT (o los anarquistas) asumen tras la caída de la Alemania nazi que Franco es indestructible y abandona la lucha.
Yo he tenido la suerte de empezar a militar cuando en nuestras agrupaciones aún quedaba un buen puñado de camaradas veteranos de todo (República, Guerra civil, exilio, valle de los caídos, defensa de Madrid, Brigadas internacionales…). “Marcos Ana” anónimos, para entendernos.
Leyendo el tebeo no pude evitar pensar como a estos camaradas los vencieron, pero nunca los destruyeron. Les pudieron matar, encarcelar, condenar a la miseria u obligar a llevar una vida a la sombra de sus vencedores, pero nunca consiguieron apagar su llama.
¿Será esa cabezonería la diferencia entre amebas y seres humanos?
Os dejo las pos primera páginas del libro para abrir boca:
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Tiene buena pinta!
Buena no. Tiene una pinta buenísima.
Es muy bueno. No es para leer deprimido, pero es muy bueno.