He leído en Público (el periódico, je) un artículo sobre la desacralización de las navidades que concluía algo como que “Un 70% de los consultados no asiste a ningún acto religioso en estas fechas“.
A parte de que poco me parece, me ha dado por pensar.
Cuando era (más) joven pasé una etapa anti-católica con un clímax anticristiano-quema-iglesias que me llevaba a rechazar de plano estas fiestas (vale, y anti Yanqui que me hacía rechazar el inglés, como Grândola) el típico acné-infantilismo-anti que hay que pasar y que la gente más cabal (normalmente más mayor) observa con una mezcla de resignación, comprensión, paternalismo y risa contenida.
Esas etapas sencillamente hay que pasarlas, ahora tengo una posición bastante menos extremista, pero mucho más radical. Las fiestas cristianas son eso, fiestas, tradiciones que hace mucho que dejaron de tener significado religioso para ser sencillamente sociales. Conservan un envoltorio de cuando la religión organizaba la vida, pero no es malo conservar estas cosas una vez desacralizadas (o se pueden importar otras nuevas).
Yo en mi casa pongo un Belén y les explico a mis hijos que Jesús es el Hijo de María y José y que es un cuento como Pinocho o Bob Esponja pero de navidad.
Y cantamos villancicos (vale, aunque esquivamos los mas taliban que hablan de redentores reyes de los judíos y cosas así), y los regalos los traen los Reyes Magos.
Y no lo veo como una renuncia, ni como una concesión, ni como algo inevitable para que los niños no sean “los raros del cole” ni nada parecido. Lo hago porque me gusta motar belenes, cantar villancicos y dar y recibir regalos. Lo he hecho siempre y no veo razón para dejar de hacerlo.
Si consiguen escaparse de la persecución religiosa de Esperanza Aguirre mis hijos serán la primera generación 100% laica ya sin mácula, y que con un poco de suerte verá en fin del chiringuito. Pero eso no quiere decir que el pasado tenga que dejar de existir. Las iglesias románicas son Historia del Arte que hay que conocer y admirar, y las tradiciones que son parte de mi cultura hay que disfrutarlas de forma laica con total normalidad; que es lo que más ayuda a lo que la gente de bien queremos: el fin de la Iglesia.
Además, tengo comprobado que es lo que más fastidia a los pequeños reductos taliban-católicos que aún subsisten.
Aunque pueda parecer raro en un pérfido ateo-comunista yo tenía bastante costumbre de acudir a la procesión de Semana Santa en el pueblo de mi padre.
Evidentemente había quién iba con fervor, la procesión la organizaba la iglesia y la dirigía el cura, pero el sector ateo-quema-iglesias participábamos igual, incluso llevando la carroza o vestidos de romanos. Las pandillas y las familias son (evidentemente) mixtas ateos-católicos y cada cual iba a la procesión a lo suyo sin molestar a los otros: unos a rezar y otros a un bonito teatro típico en el que participa medio pueblo disfrazado entonando cantos tradicionales.
Podía haber alguna salida de tono por algún bando pero en general todo se hacía en paz y concordia, era la cosa más normal.
Pero en algún momento de los años 90 el cura le vio las orejas al lobo y dio lo que yo llamé “el giro integrista”: la procesión popular se sacralizó y el bando no-católico fuimos invitados a disciplinarnos o marcharnos. Por mi parte no he vuelto a pisar la procesión hasta que se la he querido enseñar a mis hijos, que serán los que quizás puedan reconquistarla para el conjunto del pueblo en el futuro.
Bueno, a lo que iba, que me disperso. Lo que contribuye al deseable laicismo de la sociedad no es rechazar las tradiciones seculares (de siglos) o inventar cosas tan artificiales como felicitar “el solsticio de invierno“. Lo que es un torpedo en la línea de flotación es asumir e integrar de forma laica las tradiciones arraigadas y chulas, que además son anteriores al cristianismo, no lo olvidemos.
Y ahora tengo que contar otra anécdota que si no reviento. Resulta que en esa procesión de Semana Santa post-giro integrista a la que llevé a mi hija en hombros para que la viera, le iba explicando un poco los disfraces y tal y ella va y me dice “el año que viene vengo con mi disfraz de león”. Yo me reía y pensaba lo que diría la gente si con mi fama me presento con los niños vestidos de leones, con la de veces que había dicho “¡Cristianos a los leones!”
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con todo respeto a mi como decia Paco Ibañez la navidad como la musica militar, nunca me pudo levantar, mi infancia y los reyes era una pelota de goma , y algunas veces que yo recuerde nada mi infancia me la robo el franquismo, no como mi hija la tengo aqui al lado con su portati y no le diga nada que te lo tera en la cara es una broma que el año que viene sea el de la republica yo la deseo como el agua de Mayo salud y mucha republica felicidades.
yo soy mas rustico pincha plaza roja el foro de castro del rio tendre que hacer campaña para que me den el nobel.
Creo que le llaman así por la misma razón que a esto le llamamos izquierda UNIDA y a esto otro REFUNDACIÓN.
joder, que suena mejor.
páselo usted bien en compañía de la gente que quiere y le quiere.
mis mejores deseos navideño-vacacionales y gracias por seguir ahí.