ceronegativo

“Mi tiempo, señorías, normalmente lo empleo en las cosas que me preocupan o me divierten”
Por ceronegativo, hace 4 años

Yenín

Soy un sentimental, no lo puedo evitar. No se si se me nota, pero soy un sentimental.

Y como sentimental soy tendente a emocionarme. No me emocionan los dramones edulcorados no aptos para diabéticos con los que nos tiene empachado Hollywood. Con «Love Story» lloro, pero de pena por el séptimo arte.

A mi me emocionan los sacrificios de gente humilde y heroica a la fuerza, que lo dan todo sin esperar nada; de los habitualmente pagan con su sangre poseer los mas altos ideales (o verse avocados sin remedio) y ni tan siquiera pueden esperar ser bien tratados por la Historia.

Las Brigadas Internacionales son el mayor ejemplo de generosidad en la Historia de la Humanidad, y lo digo así de claro. Yo no conozco, ni creo que nadie pueda mostrarme un ejemplo mayor de fe en el género humano y de filantropía sin límites.

¿Queréis verme llorar? ponedme el discurso de Pasionaria en la despedida de las Brigadas en Barcelona

¡Madres!... ¡Mujeres! Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando; cuando el recuerdo de los días dolorosos y sangrientos se esfume en un presente de libertad, de paz y de bienestar; cuando los rencores se vayan atenuando y el orgullo de la patria libre sea igualmente sentido por todos los españoles, hablad a vuestros hijos; habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales.

o leedme la poesía que les dedicó Alberti.

Venis desde muy lejos… Mas esta lejanía
¿qué es para vuestra sangre que canta sin fronteras?
La necesaria muerte os nombra cada día
no importa en que ciudades, campos o carreteras

¿Ves? ya estoy llorando, lo que he dicho ¡un sentimental!

España era en los años treinta del siglo pasado la frontera moral del mundo: A un lado, con España, los seres humanos en todo el sentido de la palabra. Del otro, los perros fascistas, los corderos del sacrificio, las aves de feria, los lirones dormidos, los topos ciegos... pero ningún ser humano en sentido estricto.

70 años después la tierra ha girado mucho, y esta frontera moral se ha desplazado, aunque sólo hasta el otro lado del mediterráneo.

Hoy esta frontera esta en Palestina y deja de un lado a los propios palestinos, casi casi solos; y del otro a los ocupantes, con perros, corderos, aves, lirones y topos.

El mundo ha cambiado, y los seres humanos, los perros, los corderos, las aves, los lirones o los topos son diferentes. La guerra es diferente.

La campana de la causa española sonaba limpia. Hoy, los del otro lado han aprendido que eso no conviene y en el tañido palestino oímos ruido, distorsión, reverberación... y todos los efectos y defectos imaginables. Pero es la misma campana, tocada igual, 70 años después.

Yo tengo un episodio que me emociona especialmente de la resistencia Palestina al invasor: Yenín.

En 2002 el ejército de ocupación de Palestina cercó la localidad cisjordana y el campo de refugiados de Yenín en represalia ataques a «civiles israelíes» dentro de lo que los ocupantes llamaron «Operación Escudo Defensivo»(sic).

Hasta aquí nada inhabitual, el pan nuestro de cada día de Palestina en las zonas donde la población autóctona no ha sido exterminada o expulsada.

Lo excepcional fue la resistencia. En la mezquita de Yenín se reunieron las distintas facciones palestinas, que hasta ese día se habían dedicado principalmente a enfrentarse entre si más que a resistir al ocupante. En vez de seguir reprochándose sus miserias y arrojándose trapos sucios, quizás ante la íntima convicción de su destino, decidieron hacer algo grande: luchar juntos y vender cara cada casa, cada calle y cada vida. Se juramentaron resistir en una versión próximoriental del «No Pasarán».

Sellaron una alianza de dos semanas, que sabían que era equivalente a una de 2.000 años, porque no iban a ver el final de la batalla.

Y lucharon. «ensayaron» (es un decir) la táctica de minar un edificio de varias plantas, en el que trataban de meter a la mayor cantidad posible de soldados ocupantes (normalmente con un miliciano de cebo) antes de volarlo.

Y perdieron, claro, y acabaron todos muertos menos un puñado que están secuestrados sine die en campos de concentración secretos, como tortura permanente a los supervivientes de sus familias y amigos.

Los ocupantes reconocieron 23 bajas, frente a almenos 500 civiles palestinos. Le costó 15 días al primer ejército del mundo exterminar a un puñado de harapientos refugiados semi-desarmados, parapetados en casas de adobe y lata o cráteres de obús.

Y los seres humanos del mundo miraron impotentes con horror como Yenín era demolido casa a casa y sus habitantes masacrados; y los perros, corderos, aves, lirones y topos... pues torcieron la vista o miraron sin ver. Como tantas otras veces antes y después.

Los defensores de Yenín nunca escribirán sus nombres en grandes letras en los libros de Historia, como tampoco están escritos los nombres de los defensores de Madrid; pero como sí están escritos los de cientos de perros, corderos, aves, lirones y topos, la mayoría con letras doradas y entre verdes laureles.

Pero yo, cada tres de abril, aniversario de la batalla de Yenín, como humilde homenaje dedico un ratito a acordarme de ellos, incluso a hablarlos imaginariamente. No les digo que no serán olvidados, ni que su sacrificio no fue en vano, porque no tengo ninguna esperanza de que sea cierto.

Les digo que que tengan que luchar nos avergüenza, pero que su lucha nos enorgullece. Les digo que son un chispazo en la larga noche del mundo y que destellos como el suyo hacen al ser humano, humano y lo elevan sobre perros, corderos, aves, lirones y topos. Les digo lo que ellos debieron pensar: que es mejor vivir un día como un león, que cien años como un cordero, (el viejo proverbio árabe) o que es mejor morir de pié que vivir arrodillado, como dijo Dolores.

Misma campana, mismo tañido, misma frontera, 70 años después. ¿Dejaremos ganar a los mismos?

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5 comentarios

Gravatar #1. Juan
hace 4 años

Hola cero.
Una entrada genial.

Gravatar #2. ceronegativo
hace 4 años

Gracias Juan, estoy razonablemente satisfecho, de todas formas con temas así las palabras viene solas.

Gravatar #3. Quentin
hace 4 años

A mí también se ma ha caído alguna lagrimita. Gracias

Gravatar #4. Honorio
hace 4 años

El fondo emocionante, la forma decididamente hermosa.

Gravatar #5. ceronegativo
hace 4 años

;-)

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