ceronegativo

“Mi tiempo, señorías, normalmente lo empleo en las cosas que me preocupan o me divierten”
Por ceronegativo, hace 1 año y 11 meses

El sindicalismo de hoy (y la indignación de Reven)

Aún al calor del éxito de la huelga de funcionarios del día 8 de junio, pero con la vista ya puesta en la más que probable Huelga General que viviremos en España más pronto que tarde, Reven escribe una entrada (El sindicalismo de hoy (y mi indignación)) que tiene a bien dedicarme entiendo que para generar debate, guante que yo recojo gustosísimo.

Para la izquierda (ya sea «radical» o «alternativa») el tema del año, y quizás de los últimos tres años, es la respuesta sindical a la crisis en general y en concreto a las políticas que ha ido desplegando el gobierno del PSOE.

Primero decir que cuando hablamos de sindicatos nos referimos a CC.OO. y a UGT. Este es el sindicalismo «realmente existente» a nivel nacional. Por suerte o por desgracia, salvo excepciones autonómicas, CC.OO. con su millón doscientos mil afiliados (entre los que me incluyo) y UGT que tendrá algo menos pero que seguro que pasa del millón constituyen (más aún juntos) la inmensa mayoría de la masa sindical española.

Yo rechazo, y no me canso de decirlo, las descalificaciones (o las loas) genéricas a los sindicatos como si se trataran de un todo compacto y homogéneo. En primer lugar porque todos conocemos sitios donde la labor de CC.OO. raya lo revolucionario y otros donde la CGT es el sindicato amarillo de la patronal.

Y en segundo lugar porque estas situaciones particulares derivan de los propios trabajadores. Para dejarlo claro, no es el sindicato el que hace tibios y conformistas a los trabajadores, sino los trabajadores los que proyectan su acomodación a los sindicatos. Es como las asociaciones de vecinos; la de la moraleja y la del pozo de tío Raimundo no son iguales, por más que ambas sean asociaciones de vecinos de la FAVM (o donde sea, es un ejemplo).

Reven se pregunta «¿Cómo analizar unos sindicatos tan institucionalizados como estos que tenemos hoy día?» y lo primero que digo es que es imposible sin tener en cuenta la clase obrera que tenemos, de la que los sindicatos emanan y a la que los sindicatos representan.

Hagamos un sencillo juego: los afiliados de los sindicatos ¿A quién votamos cuando hay elecciones? la insemnsa mayoría al PP+PSOE, un número apreciable, aunque pequeño, a IU y los demás se los reparten la abstención y el resto de partidos.

Si tomamos esta perspectiva resulta que las que las direcciones sindicales, tan denostadas ellas, están a la izquierda de sus bases. Y si tenemos en cuenta no los trabajadores sindicados, sino el conjunto de la Clase (en la que PP y PSOE + abstención sumarán el 90%) ni te cuento.

A esas personas, a las que no costaría más de una hora de un domingo cada cuatro años votar en secreto a IU (o a ET) para contribuir a otra política económica es a la que los sindicatos tiene que movilizar para que hagan huelga, perdiendo dinero y arriesgándose a problemas laborales.

Este es un problema frecuente: tendemos a hablar de los sindicatos y de sus circunstancias como si fueran perfectas esferas ptoloméicas girando en órbitas circulares. Pero los sindicatos no son cuerpos celestes; en todo caso son champiñones que brotan, si, pero de algo que hay debajo, a veces estiércol y a veces mantillo.

Esto no justifica todo. La actuación de las cúpulas confederares de los sindicatos ha sido, errónea, cobarde y suicida. Errónea porque el ciclo de movilizaciones tendría que haber empezado antes para llegar aquí con la maquinaria engrasada; cobarde por que no se ha hecho por miedo al fracaso, pero sobretodo suicida, porque han creído que apuntalando al gobierno del PSOE este no quemaría los puentes.

Y el miedo al PP, claro. Se han contagiado de la estrategia de zapatero de aguantar lo mejor que se pueda el vendaval esperando que pasara, confiando en el «virgencita, virgencita que me quede como estoy», y echando cuentas de los años de cuatro en cuatro. En la lucha de clases, como en casi todo, si no se mejora lo normal es retroceder y el que sale a empatar el partido suele perderlo. Les ha faltado hacer, o creerse, o actuar en consecuencia de lo que «nosotros» (la izquierda «radical» o «alternativa») tenemos aprendido de sobra, y es que la política económica el PP y del PSOE es básicamente la misma, con cuatro retoques más estéticos que éticos.

Llegados a este punto, cuando el PSOE traspasa las líneas rojas que ningún sindicato puede ya ignorar, Zapatero (+ Rajoy + Botín + Díaz Ferrán...) nos pillan con el paso cambiado y sin músculo. La Huelga General va a suceder, pero se va a hacer en condiciones mucho menos favorables que si se hubiera visto (o querido ver) que era inevitable hace dos o tres años.

Así pues, la crítica a las direcciones confederales sindicales tiene que ser grande, porque se han equivocado y toda la Clase lo vamos a pagar con paro, con precariedad, con pérdida de derechos, con carestía y con sangre.

Pero aquí y ahora ¿Qué hacer? Con la que esta cayendo ¿Nos centramos en la crítica descarnada de lo poco que tenemos? ¿Montamos sindicatos nuevos de cero? Empiezo por el final.

Las organizaciones, aquí y ahora, tardan largas décadas en crecer y consolidarse, y eso en condiciones propicias. Como le decía a mi compañero ficticio de Izquierda Anticapitalista de Hortaleza que se mesaba las rastas después del varapalo de las europeas, cuesta setenta años levantar un chiringuito tan precario como IU. Un sindicato es como un bosque de encinas, lo plantas para tus nietos. Personalmente no creo que podamos permitirnos dejar pasar esta crisis (y la siguiente) sin hacer nada, sólo inventando la rueda construyendo de cero un sindicato, y por si fuera poco sin ninguna garantía de éxito. El caso es el mismo de Izquierda Anticapitalista para el plano político-electoral. Que conste que yo lo respeto y hasta entiendo estas aventuras fracionalistas-chiringuitstas a las que somos tan dados, pero me parecen un suicidio a nivel de Clase.

Otra opción es olvidarnos de Zapatero, el PSOE, Diaz Ferrán, Rajoy, del PP, Botín y demás e identificar como nuestros principales enemigos a Toxo y Mendez. Esto implica poco menos que pensar que el único problema de España son estos dos sujetos, y que cualquier otro lanzaría en horas a las masas sindicales a la barricadas, la Huelga General revolucionaria y que en breve estaríamos, victoriosos, constituyendo soviets sobre las cenizas del viejo orden derrocado, que el hombre dejaría de ser un lobo para el hombre, que el Ak-47 estaría en la bandera como en Mozambique y bla, bla, bla. Esto es precioso, pero por desgracia no corresponde a la realidad, como he tratado de explicar antes.

Vale, entonces ¿Qué? pues lo de siempre. En primer lugar asumir que la Clase es la que es, no la que nos gustaría, y que eso no va a cambiar de hoy para mañana. En segundo lugar que los sindicatos son francamente mejorables, pero que los cambios siempre son lentos y requieren mucho trabajo. Por lo tanto, como quién educa a un niño hay que desincentivar lo malo y apoyar lo bueno. Pero nunca, nunca, nunca, nunca tirar piedras contra nuestro propio tejado. Y los sindicatos son nuestro tejado, lleno de goteras, de acuerdo, pero es mil veces mejor tener un mal sindicato que no tenerlo, mejor un techo de paja que dormir a la intemperie, y más con la que esta cayendo.

Ahora que estamos en el camino a la Huelga General hay que dejarse el resto en que sea un éxito, y después de que lo sea será el tiempo del «te lo dije», porque si no es un éxito estaremos en una zanja más profunda y el «te lo dije» sonará a epitafio, el de los sindicatos y el nuestro.

Hay que desterrar ya el discurso de las «direcciones compradas», los «sindicatos institucionalizados», la «alianza con el poder político» y los «sacos de mierda que nos dirigen». Es parecido al de «la huelga hace el juego al PP» o «los piquetes de barrio de salamanca».

Nos debilita. Esta genial si sólo se aspira es, con los colegas del parque tomándose un calimocho, a ser el más revolucionario, el que tiene las rastas más largas, el perro más pulgoso y toca peor la flauta; negocio en el que no te veo, amigo Reven, aunque te falta desembarazarse de los últimos jirones de demagogia.

Nota 1: Como no, yo también dedico esta entrada a : Juancamon, Agnóstico Apático, Pablo, Rodaimos, Hugo y Javi Moscas.

Nota 2: Esta entrada puede sonarte vieja, y es así, esta escrita el día 9 de este mes pero «por causas ajenas a metro» no he podido publicarla antes.

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5 comentarios

Gravatar #1. Grândola
hace 1 año y 11 meses

Movilizaciones ha habido y muchas. Manifestaciones en todas las provincias que culminaron con una macromanifestáción europea en Madrid. También se unieron sindicalistas españoles y portugueses e hicieron una marcha.

De todas formas, es un poco contradictorio lo que dices, si me lo permites. Por un lado tenemos una cúpula sindical poco representativa de la clase trabajadora, pues está a la izquierda de sus bases y por otro lado decimos que la cúpula sindical no ha hecho nada.

¿No sería planteable que a la clase trabajadora le gusta que le den, que es un poco masoca en ese sentido y que sólo somo cuatro gatos los que nos resistimos? La gente va a lo suyo y mientras no le toque todo va bien. El despido libre y ahora gratuito sólo se va a aplicar a vagos y maleantes, y no a los que se quedan haciendo horas extras no remuneradas. Planteáte que en algunas oficinas está mal visto cumplir estrictamente el horario, es una norma no escrita impuesta por los propios compañeros.

Cuando el decretazo de Aznar, que a mi me tocó explicar en mi empresa, algunos decían que va.... que aquello de los salarios de tramitación no iba con ellos, que a ellos no les iban a despedir nunca. Cuando venían con el expediente por la empresa, le calculábamos el despido y añadíamos los salarios de tramitación indicando... y esto te lo regalamos algunos compañeros, que para eso hiciemos huelga.

Algunas veces tienes que ser cruel, porque parece que es lo que les gusta.

Lo que nos queda es una labor pedagógica importante, pero de conciencia de clase.

Gravatar #2. fustafio
hace 1 año y 11 meses

CC.OO es un sindicato de servicios que ofrece desmovilización y paz social a cambio de sustanciosos ingresos para su propia subsistencia, desgraciadamente su aparato mastodóntico no permite más variantes.

O se cambia la estructura (lo que supondría la eleminación de numerosos liberados/funcionarios sindicales y la completa renovación de las cúpulas) o en un tiempo todo seguirá igual; pactismo, seguidismo, desmovilización, represión hacia los cuadros reivindicativos, etc..

El sector críticcoo (en el que se enmarca lo único digno que le queda a CC.OO) tiene 4 representantes de 44 en la Ejecutiva Confederal, como valoras tú la incidencia de nuestras propuestas dentro de este sindicato tan vertical???

En Castilla_La mancha el día 31 de mayo desde La izquierda se reivindicó una ley electoral justa (contra la crisi democracia), a cc.oo se la invitó a venir, pero no pudo ser; ese día ya tenían cita con Barreda en la celebración oficial del día de CLM... las noches electorales también son un clásico en el que se puede ver al Secretario General de cc.oo celebrando la victoria en la sede del PSOE.

Aún así yo también creo que hay que apoyar a muerte la Huelga General, y así lo haré... pero no desde CC.OO, sino directamente desde el IU/PCE.

Y para empezar el 27 hay que reventar la Plaza Mayor de madrid.

Un abrazo

Gravatar #3. RCM
hace 1 año y 11 meses

En más de una ocasión olvidamos que los sindicatos no son elementos de dirección de clase, sino reflejos de la misma, que para lo otro ya está el partido. El problema, entonces, es más de conciencia de clase que de otra cosa. ¿De qué sirve ser el sindicato más revolucionario si no se cuenta con más capacidad que con la de automasturbarse? ¿De qué sirven esos revolucionarios rodeados de más revolucionarios en esa organización sindical? ¿Qué hacen que no están con el resto, dirigiéndolos?

El problema, entonces, es que estamos fallando. Nosotros, no los sindicatos.

Gravatar #4. Dean
hace 1 año y 11 meses

Has hablado largo y sustancioso, la mayoría de lo que has dicho lo comparto. Poco queda por añadir y desgastarse en este debate tampoco ayuda mucho a la causa.
Un saludo.

Gravatar #5. Juan
hace 1 año y 11 meses

Cero.... ¿En qué se nota que la huelga de funcionarios ha sido un éxito?

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