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“Mi tiempo, señorías, normalmente lo empleo en las cosas que me preocupan o me divierten”
Por ceronegativo, hace 2 años y 4 meses

A Carlos Andrés Pérez, in memoriam


El pasado 25 de diciembre murió en su refugio de Miami Carlos Andrés Pérez, conocido también como CAP. Aunque no he seguido demasiado el las reacciones seguro que ya hay disponibles decenas de hagiografías ensalzando al que fuera presidente de Venezuela en dos periodos (1974-79 y 1989-93) y anteriormente ministro del interior. Seguro que su amigo Felipe Gonzalez estará acabando o habrá publicado ya la suya.

Tratando de huir (ya lo hemos conseguido antes) de esa tendencia, tan humana por otra parte, de sólo ver la cara buena de alguien cuando muere, y contando el tratamiento tan particular en la prensa española de todo lo que tiene que ver con Venezuela; no esta de más destacar algunos aspectos oscuros del ilustre finado, ya que los presuntamente luminosos serán extensamente tratados por otros.

En esto, como en todo, cada palo que aguante su vela.

Para empezar habría que decir que Carlos Andrés Pérez pasará a la historia venezolana como el primer presidente que fue destituido por el parlamento; puesto a disposición de la justicia acusado de malversar de fondos públicos además de «fraude a la nación» y finalmente, en 1996, condenado por malversación genérica agravada a la pena de 2 años y 4 meses por la Corte Suprema de Justicia.

Pero igual que a Al Capone lo acabaron pillando por evasión de impuestos, los delitos más graves de Carlos Andrés Pérez nos fueron por los que fue condenado. Si el nombre de Al Capone va indisolublemente unido a la palabra mafia, el nombre de Carlos Andrés Pérez lo esta para siempre a la de represión. En general siempre que estuvo cerca del poder la dispensó generosamente, pero hoy voy a recordar un episodio especialmente triste y sangriento: el «caracazo» de 1989.

Carlos Andrés Pérez toma posesión como presidente por segunda vez el 2 de febrero de 1989. Dos semanas después, el día 16, anuncia un «ajuste» económico para poder refinanciar la deuda externa y así solicitar 4.700 millones de dólares más para los siguientes 3 años. Ni que decir tiene que el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) estaban en el ajo de lo que se llamó «el paquetazo» que incluía entre otras medidas: Liberación de los precios de los productos de primera necesidad; incremento de las tarifas de servicios públicos (teléfono, agua, electricidad o gas); subida del 100% en el precio de la gasolina y el transporte público; desarme arancelario y otras medidas lesivas para las capas populares.

El 25 de febrero de 1989 se hace efectiva la subida de los precios del combustible, lo que repercute inmediatamente en los precios de la comida, que ya venían subiendo desde el anuncio, pero que ahora se duplican en menos de veinticuatro horas. Esta fue la gota que colmó el vaso de la indignación popular y marca el inicio de las propuestas.

El día 26 comienzan las manifestaciones. El gobierno que temía (con razón) un estallido social recurre a la represión más brutal, lo cual alimenta la espiral. Comienzan los saqueos en busca de productos de primera necesidad que escaseaban en los mercados, aún a precios astronómicos.

En ese momento Carlos Andrés Pérez lanza el llamado «Plan Ávila». Este plan encarga a la Guardia Nacional sofocar cualquier revuelta, facultándoles el uso de armas de fuego.

El 28 de febrero se decreta el toque de queda y mediante el «Decreto Nº 49» la suspensión de las garantías constitucionales de: libertad individual; inviolabilidad de domicilio; libertad de tránsito; libertad de expresión; derecho a reunión y derecho a la manifestación pacífica.

Con este nuevo marco arrecia la represión y los asesinatos extrajudiciales por parte de la Guardia Nacional y otros cuerpos policiales y parapoliciales, a los cuales se une el ejército venezolano con casi diez mil soldados equipados con material de guerra.

En el recuerdo popular quedan episodios como «la escalera de la muerte», o el asesinato a manos del ejército del poeta  Crisanto Mederos, fusilado en el dormitorio de su casa... la lista oficial de muertos alcanza los 276, pero la cifra real supera los dos millares.

Tampoco conviene olvidar que después de los trágicos días 27 y 28 de febrero, y al menos hasta el 22 de marzo siguen la represión y las muertes.

De aquellos días de plomo algunas fosas comunes han salido a la luz, como la de La Peste, pero muchas otras faltan aún por encontrar.

La situación de Venezuela a finales de los 80 y la de España ahora mismo, siendo muy distintas, no dejan de tener en común la sombra de aves de carroña del FMI y BM revoloteando y sus cómplices necesarios al frente (al menos en teoría) de los gobiernos. Alguna enseñanza deberíamos sacar.

Para quien tenga tiempo y ganas, a parte del vídeo de arriba en el que Carlos Andrés Pérez justifica el paquetazo y prepara la masacre, existen otros documentos muy interesantes y reveladores:

«Venezuela, Febrero 27: De la Concertación al des-concierto» (documental de Liliane Blaser: imprescindible)

«El Sacudón» (documental realizado por Ávila TV - canal juvenil local de la ciudad de Caracas)

«Carlos Andrés Pérez ordena la masacre del pueblo» (realizado por VTV)

«27 de Febrero: a 20 años del Caracazo» (realizado también por VTV)
Y por supuesto, si se quiere hablar de «populismo» y gobiernos corruptos en Venezuela es imprescindible conocer esto.

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2 comentarios

Gravatar #1. Patricia
hace 2 años y 4 meses

Cada día es más arrecho este blog, de pana que sí. Sin el Caracazo no se entiende la sublevación cívico-militar liderada por Chávez, con el consiguiente «... por ahora» que sembró la conciencia del pueblo que empezó ese día a desalojar a la oligarquía del Palacio de Miraflores. Justo cuando el capitalismo proclamaba su triunfo definitivo sobre el socialismo (1989!!) hete aquí que en Caracas se prendió tremendo «peo». Y ya no se apagó. Por cierto, la mayoría de los muertos del Caracazo no fueron «saqueadores»: la policía política fue a buscar a sus casas a cientos de militantes comunistas, que murieron con un tiro en la espalda, igual que innumerables líderes barriales, sindicales, estudiantiles... Aprendamos de la historia.

Gravatar #2. alex
hace 2 años y 4 meses

añadir que este pajaro de la triada venenosa ( ya solo queda calderin pa entregar la cuchara) fue el que puso a FG en la pista de los GAL, adiestrandole admirablemente en el concepto
en aquel entonces Venezuela era Suecia claro no como ahora....

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