#nolesvotes
Llevo tiempo queriendo hablar del «movimiento» (por ponerle alguna etiqueta a la etiqueta) #nolesvotes, pero he intentado hacerme una buena composición de lugar y reflexionar un poco antes de abrir la boca, no vaya a meter la pata y arrepentirme luego.
Tengo que decir que aunque aún no estoy entusiasmado (aún) estoy más ilusionado cada día que pasa... pero confieso que esa no fue mi reacción inicial. Como, creo, cualquier persona de la «vieja política» (y yo soy un «old school» total) he pasado por las dos etapas clásicas ante algo como #nolesvotes:
La primera etapa sería la de la mezcla de paternalismo, superioridad y desconfianza, que no dejan de ser caras del mismo prisma.
Aunque no lo verbalizara, ni tan siquiera llegara a ser una construcción mental completa veo claro que le colgué la etiqueta (léase sambenito) de «movimiento reactivo de libro», como podría ser el de una asociación de vecinos que no quiere un centro de desintoxicación de drogodependientes en su barrio.
Ahora veo también que estaba influido por una imagen negativa que (interesadamente) determinadas personas y medios fomentan; por simplificarlo, que «los internautas(sic) se movilizan porque no quieren que les quiten 'seriesyonkies'»
Yo estoy contra la «ley sinde», y tenía claro que la gente que se oponía a ella era por la merma de libertades y no por el «todo gratix», pero, quieras o no, si te repiten un mentira mil veces... y también estaba el tema de que lo considerara un tema «menor» dentro del tsunami neoliberal en que estamos tratando de no ahogarnos.
Total, que pasaron a engrosar la larga lista de movimientos chulos, a apoyar, pero «parciales», que serian geniales si pudieran ver el enemigo común que les enlaza con todas las demás luchas «parciales» (ya os dije que soy un «old school» sin remedio, me sale quiera o no).
Luego, claro, pasé por la segunda etapa, la «cleptómana» (también un súper clásico) que se resume en, con cara de mr. burns pensar «mmm, si pudiera llevar todo este agua a mi molino...».
También es entendible. Cualquier gota le viene bien a un molino que gira tan poco como el mío, y al fin y al cabo, con las reivindicaciones concretas en la mano, del #nolesvotes al #votaiu sólo hay un pasito sin ninguna renuncia (creía yo, recordemos, en mi etapa «cleptómana»)... si olvidamos el pecado original del (vergonzoso) apoyo de IU al canon en la prehistoria.
Pero uno peina canas ya, y junto a los achaques va acumulando algo de experiencia y quién sabe si madurez. Suponiendo que IU (u otro) pudiera patrimonializar #nolesvotes sería el fin del movimiento como tal y los «réditos» sería escasos, nulos o negativos. Tanto si por «réditos» se entiende avances en la sociedad o avances para un grupo político («votos gratix»).
#nolesvotes no es ya, si es que lo fue en algún momento, un movimiento reactivo. Quizás sea «transversar», ese es otro tema, pero es un movimiento radical, en el sentido de que busca la raíz de los problemas y no sencillamente mitigar los síntomas. Este salto es totalmente definitorio, el paso de que tumbar la «ley Sinde» haya dejado de ser el objetivo y pongan el foco en cambiar las cosas para que ni esta ni otras «leyes sinde» no puedan ocurrir.
Claro que su «radicalidad» no es mi «radicalidad», pero eso da igual. Preguntarse las causas es el paso importante, la respuesta es casi lo de menos. Todo se andará.
No olvidemos que la mayoría no da este paso: El movimiento antiguerra, por poner un ejemplo, a pesar de todos los esfuerzos que hicieron unos pocos no logró dejar de ser un movimiento contra aquella guerra, allí y entonces. Pero no un movimiento contra las guerras y mucho menos cotra sus causas. Por eso cuando el PSOE saca nuestas tropas de Iraq para llevarlas a Afganistán el movimiento no sigue, porque sus aspiraciones están cumplidas.
Por tanto, la nefasta «Ley Sinde» es la gota que colma el vaso, el hecho que abre los ojos, el catalizador, la mecha, o la caída de caballo camino de Damasco, pero no es ya el objetivo ni tan siquiera el principal objetivo. Llegados a estas alturas una «concesión» en este sentido no creo que disolviera el movimiento, como en el caso de la guerra de Iraq, sino que posiblemente lo impulsara más.
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Por tanto #nolesvotes han pasado de ser «internautas» a ciudadanos y ciudadanas, y a ser un movimiento con base, pero no exclusivamente, virtual. Y tiene, en su propio germen, algo que le hace muy potente e interesante también: el «antiparacaidismo»; no fácilmente instrumetalizable por PP o PSOE.
En otro movimientos reactivos hemos visto rápidamente a alguno de los dos partidos del turno neocanovista ponerse al frente o al menos, dejarse ver: al PSOE en las manifestaciones de la guerra o contra la reforma laboral (la de Aznar, claro); al PP contra el canon digital; a blogueros del PSOE contra la jornada de 65 horas semanales o incluso contra la «ley Sinde» (y si me permites un ejemplo local, al PSOE de Sanse contra la M50, que hace falta tener morro).
No hay «blogosfera del PP» (o yo no la conozco), pero la del PSOE es especialista en, como digo, acabar destacando en las protestas contra si mismos. No es nada difícil encontrar líderes blogueros del PSOE contra la reforma laborar, la bajada de las pensiones, la ley electoral antidemocrática, la ocupación de Palestina ¡hasta republicanos!... cualquier tema de los que perpetra, es cómplice o consiente el gobierno del PSOE. Pero siempre con la salida de «en esto no estoy de acuerdo pero si en un alto porcentaje del resto» o «nosotros no somos así de chungos, pero la situación es desesperada» y tal.
Claro, ahora estamos algo ante lo que ni el mismo Maquiavelo podría combinar airosamente: el #nolesvotes con #votautil_tapatelanariz_votapsoe.
#nolesvotes denuncia al bipartismo (+ CiU) como gobierno «de facto», lastre intolerable para la democracia y tapón a cualquier demanda popular, por justa y extendida que sea, contraria a los intereses de los poderosos.
Y empiezan a tener influencia, lo demuestra las crecientes dosis de nerviosismo que se aprecian en el PP y el silencio sepulcral de la blogosfera del PSOE, siempre rauda y veloz a comentar la última tendencia.
Lo puedes llamar como quieras, pero no deja de ser la plasmación del viejo «crear poder popular», la auto organización y la adquisición de información y conciencia crítica. ¿Qué no le llaman socialismo?¿Qué no llevan camisetas del «Che»?¿Qué no hablan de clases sociales?¿Qué usan el naranja en vez del rojo? en definitiva ¿Qué no vienen de nuestra vieja cultura de movimiento obrero organizado de dos siglos? sin duda alguna, pero es no es un problema, es una oportunidad.
Es una oportunidad porque si nuestros viejos teoremas, acumulados durante siglos, una vez despojados de lo que es continente y no contenido son tan válidos como nos creemos, si son ideas y no dogmas, y hacemos un trabajo serio, más pronto o más tarde tendrán la influencia que deben.
Si lo que viene es un actor nuevo, o un movimiento nuevo o una generación nueva, o sencillamente gente nueva que decide saltar a la política activa tenemos la oportunidad de dejar de encontrarnos siempre los mismos, que las mil ocasiones anteriores no pudimos ponernos de acuerdo.
Para eso, fuera paternalismo, superioridad, desconfianza y cleptomanía. Lo que sea que venga tendrá que crecer y cometer sus propios errores y si es fuerte arraigará.
Los defensores del turno neocanovista tratan de desprestigiar a #nolesvotes porque dicen que no son muy numerosos, y por tanto poco representativos e influyentes. En mi opinión es una falacia: grupos reducidos pero bien organizados y con alta motivación han sido capaces de grandes cosas, sólo el tiempo lo dirá, de entrada no se puede descartar, o ay que argumentarlo mejor.
No tengamos prisa, no queramos resultados para ya. Apoyemos de forma respetuosa y tratemos de influir sin interferir, de dar lo que tenemos y de aprender lo que podamos.
Personalmente me he apuntado a las listas de correo de España y Madrid, y estoy en fase de escucha activa, tratando de aprender todo lo que puedo. Soy consciente de que mi condición (confeso y orgulloso, ojo) de «vieja izquierda» me hace sospechoso, y con razón, de querer patrimonializar, de arrimar el ascua a mi sardina y por eso tendré el máximo cuidado de no ser lastre.
¿Cómo hacer eso exactamente y ser útil? Pues ni idea todavía. Se aceptan sugerencias.
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1 comentario
hace 1 año y 3 meses
Muy bueno, creo que has captado perfectamente la relevancia socio-política que puede llegar a tener la iniciativa #nolesvotes. De todas formas, habrá que esperar al 22 de mayo para conocer la influencia real de esta iniciativa.
Aun así, yo creo que la baza de retirar la ley Sinde, puede ser todavía un as en la manga del PSOE. Si la retirasen, la iniciativa se desinflaría bastante, no me cabe la menor duda, a pesar de los muchos motivos que hay para continuar este movimiento. En fin, habrá que esperar acontecimientos.
Un saludo.
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